“¡JUSTICIA SOCIAL! ¿EN DÓNDE HAY?”

Publicado en por Fraternidad San Vicente Ferrer

 

En el antiquísimo libro del Levítico (19, 1-2.11-18) podemos contemplar algunas normas de conducta dadas a Moisés por el mismo Dios muchos siglos antes de Cristo, normas que a pesar de su antigüedad siguen vigentes en nuestros días. Sin embargo por la descomposición social que se manifiesta en nuestros pueblos, podría sospecharse que las mismas ya han caducado, para mucha gente ya no son de observancia general, mucho menos las practican, da la impresión que como seres humanos hechos a la imagen y semejanza del creador, hemos involucionado en nuestros comportamientos.

En aquel tiempo se le dijo a los antiguos que no hurtaran, mintieran, ni se engañaran unos a otros, ni se oprimiera, ni se explotara, ni se difamara al prójimo, como tampoco se “jineteara” el salario del trabajador, pagándole mucho tiempo después del fin de mes o de quincena según sea el caso, sin embargo esta injusticia la utilizan muchos pseudo empresarios ya sean estos individuales o jurídicos con las políticas económicas neoliberales que ponen en práctica, con el propósito de “hacer más eficientes sus costos de operación” en detrimento de los pobres trabajadores. Sin duda alguna saben, pero se hacen de la vista gorda que “el neoliberalismo es un modelo estéril y una guerra contra los pobres” según el concepto economicista.

¿Cuántos trabajadores no gozan de prestaciones laborales? Reclutados e integrados a las empresas por contrato para evitar el pago de prestaciones: una modalidad que la emplea tanto el sector público como el privado. De esta forma muchos de estos patronos “roban, engañan, defraudan, y explotan al prójimo, expropiando los beneficios que por derecho les corresponde a sus trabajadores”Y cuando alguno es citado a los tribunales de trabajo por algún empleado que ha sido despedido injustamente, contratan los servicios de un “buen abogánster”, de aquellos que estudiaron derecho pero que trabajan torcido y “declaran en falso contra la vida de su prójimo”. Por eso puedo decir sin temor a equivocarme que detrás de muchas riquezas hay grandes iniquidades.-

Sin ir tan lejos esta ilegalidad la vemos funcionar en una inmensa mayoría de hogares y fincas de la región, de parte de los patronos hacia una mujer, de “la señora de la casa” hacia la sirvienta de la casa: Una mujer que es levantada antes de que el gallo cante en la madrugada y es acostada al filo de las diez de la noche todos los días, excluyendo talvés algún domingo, trabajando entre 14 a 16 horas diarias por un miserable salario que no llega ni siquiera al mínimo impuesto por el Ministerio de Trabajo y Previsión Social y como retribución vive en lugares infra humanos, en algún cuartucho, en donde muchas veces es violada por los “patojos” en sus “ensayos varoniles” o peor aún por el “patrón” cuando este llega con algunas copas de más.

En aquel tiempo Dios le pidió a Moisés que dijera a los hijos de Israel que fueran santos como Èl era santo y que no robaran, engañaran, defraudaran y explotaran al prójimo ni lo expropiaran. Mandó a no maldecir, ni dar sentencias injustas, a juzgar con justicia, a no declarar en falso, ni vengarse, ni guardar rencor, mando amar al prójimo como a sí mismo.

En este tiempo nos pide a nosotros lo mismo; sin duda alguna lo que en nuestra sociedad muy poco hemos practicado; de lo contrario la actual situación social, política y económica sería diferente.-

 

José Luis Riveiro, OP

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