“¡Laicos sí¡ Pero eminentemente dominicos”

Publicado en por Fraternidad San Vicente Ferrer

En el año 2013 de nuestro Señor, el 8 de diciembre,  día en que también celebramos la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María. Reunidos en Casa Santo Domingo de los Padres dominicos de Centro América, el grupo fundador de la Fraternidad Seglar de Santo Domingo “San Vicente Ferrer”: María Eugenia García Hidalgo de Riveiro, OP; Víctor Hugo Domínguez Reyes, OP; Edgar Leonel Mollinedo Caceros, OP; Jorge Arnulfo Carlos Sánchez, OP y José Luis Riveiro Fernández, OP en compañía del Asesor de la Fraternidad y Representante del Maestro de la Orden de Predicadores Fray Fernando Vallejos; OP;  hemos decidido adherirnos  de forma definitiva a la Orden de Predicadores de Santo Domingo; mediante el rito de profesión durante la Eucaristía Solemne presidida por Fray Jesús Tapuerca, OP.

 


Un día antes del rito de profesión; nos imbuimos  en lo que yo llamo “inmersión total” en el desarrollo de un retiro espiritual-taller conducido por la Señorita Ivana Santos, OP;  Presidenta de la Fraternidad Seglar de Santo Domingo, con sede en la Ciudad de Guatemala; en la víspera de la festividad de la Inmaculada Concepción, un hecho trascendental en virtud que, María “La llena de gracia”,  siempre ha acompañado a la Orden de Predicadores desde su génesis.

Dicho taller tuvo lugar en la capilla de la casa y emulando a nuestro Padre Fundador Santo Domingo de Guzmán,  dimos gracias a Dios llevando a la práctica su  primer modo de orar; para dar paso al primer gran tema que versó sobre la historia del laicado dominicano, una historia que comienza con ese insigne predicador de la gracia  en el siglo XIII, adelantándose así muchos siglos al Concilio Ecuménico Vaticano II, en donde Fray Marie Dominique Chenu, OP;  haría aportes significativos sobre el laicado a nivel general.

 Así como se decanta el vino,  entramos en un periodo de discernimiento respecto del paso eminente he inmanente dentro de la Orden de Predicadores; separando los “sedimentos” que se han acumulado por la antigüedad de la vida misma, a efecto de que “el vino nuevo tenga más presencia en la copa de la vida nueva”, procurando con ello  que los sabores amargos se queden en el “otro recipiente” y permita la oxigenación a lo interno de la fraternidad y la comunidad en su conjunto.

Inmersos en ese inmenso claroscuro de las luces y las sombras de la cotidianidad de la vida y que podemos distinguir mediante un análisis FODA, sin prisa pero sin pausa fuimos descubriendo las fortalezas que como laicos ponemos al servicio de la “Santa Predicación” así como las debilidades que restan. Las oportunidades que podemos encontrar en la Orden de Predicadores como “escuela viva de espiritualidad y lugar de encuentro teologal” y las amenazas que atenazan la voluntad.

Ak kután, que en lengua maya keckchí quiere decir nuevo día, llegó más temprano que nunca para cada uno de los profesos y la procesión de ingreso hace presencia en la capilla bellamente adornada por nuestros hermanos Lesbia y Fredy Ochaeta, OP; para dar inicio a la celebración Litúrgica y haciendo conciencia de las lecturas bíblicas sugeridas para ese día, fuimos acogidos  por los frailes y por el Maestro de la Orden a través de su representante como verdaderos hermanos: “Que Dios fuente de toda paciencia y consuelo, les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía unos con otros, conforme al Espíritu de Cristo Jesús, para que, con un solo corazón y una sola voz alaben a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, acójanse los unos a los otros como Cristo los acogió a ustedes, para gloria de Dios” Rom (15, 5-7). Al igual que el Apóstol, Cristo es nuestro ejemplo y  modelo en la construcción y convivencia en la comunidad.

Al momento de la Profesión de la Vida Evangélica; nuestra hermana Ivana Santos nos pregunto: ¿Hermanos y hermana que nos piden? Y Jorge Carlos en nuestra representación contestó: “Nosotros: (mencionó nuestros nombres); por la misericordia de Dios, hemos conocido entre ustedes la regla de Santo Domingo, y hemos convivido fraternalmente el período de prueba; ahora te pedimos a ti, Ivana Catalina Santos, Priora de la Fraternidad Santo Domingo de Guzmán; que nos admitas a la profesión de la vida evangélica en la Orden de Santo Domingo, en la forma de vida propia de nuestro estado, y nos incorporemos a la Fraternidad San Vicente Ferrer, en el gozo de vivir unidos para participar en la misión de la Orden”.

Al finalizar la homilía comenzó el interrogatorio hacía los que van a profesar de parte del celebrante Fray Jesús Tapuerca, OP y al finalizar el mismo Ivana Santos, OP junto a los celebrantes que presiden la Eucaristía,  realizamos la profesión con la formula que nos es propia,  prometiendo  que  queremos vivir según la regla de los seglares de Santo Domingo por “toda la vida”.-

Al concluir el rito de profesión todos recibimos el evangeliario de manos de Fray Jesús quien presidió la Misa y nos entrego simbólicamente el libro del Evangelio con las siguientes palabras: “Reciban el Evangelio de la paz, que permanezca en su corazón y en sus labios para que, testimoniándolo con su comportamiento y anunciándolo fielmente, sean así sal de la tierra y luz del mundo, para honra de Dios y salvación de las almas”.

“Contemplamos para llevar lo contemplado”, gratis lo recibimos, gratis lo llevaremos “Porque nosotros no andamos como muchos, traficando con la palabra de Dios, sino que hablamos con sinceridad, como enviados de Dios, en presencia de Dios, y como miembros de Cristo” 2 Cor (2,17).-

Después del rito de conclusión la familia dominicana y nuestros parientes consanguíneos  y amigos, celebramos alrededor de una mesa, así como Cristo lo hacía con sus discípulos y los destinatarios de su misión; para continuar mañana con la misión de la predicación que como laicos dominicos se nos ha encomendado, porque “Un laico dominico es un laico predicador”.-

 

José Luis Riveiro Fernández, OP

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