“VIDAS QUE DEJAN HUELLA”

Publicado en por Fraternidad San Vicente Ferrer

En este mundo contemporáneo con la ayuda del cine, muchas sociedades han creado historias sobre héroes como Supermán, Batman, Robín, la Batichica, el hombre araña entre tantos otros superhombres y supermujeres que han protagonizado la pantalla gigante en donde se han creado unos semidioses con poderes extraordinarios. De esa suerte hemos visto en diversas películas y series televisivas que el mal siempre ha sido vencido con la fuerza del bien, en las películas de indios y vaqueros el mal se representó en el indio y por eso solo este fallecía, policías y ladrones, en donde el policía era el bueno; muy contrario a la realidad que vivimos hoy día los guatemaltecos. Sin generalizar claro está. La creación de estos titanes se debe quizás a la necesidad del ser humano de sentirse seguro, de tener una esperanza; de emular a un personaje aunque este sea ficticio y seguir su ejemplo.

En contraposición a lo anterior, posiblemente por desconocimiento hemos dejado en el olvido a verdaderos héroes que con su vida santa y ejemplar han dejado un legado a la humanidad, cuyo estilo de vida podría ser un ejemplo intelectualmente correcto, verificable, comunicable y evangélico. Me refiero a los santos y a todas aquellas personas carentes de ese título que con su vida ejemplar han dejado una impronta y nos dicen con su vida, obra y trabajo que si se puede vivir santamente. Dejando muy claro que la santidad no es esa cosa extraña que solo es para algunos elegidos, sino es una obligación que nos atañe, porque sin santidad nadie vera al Señor. Hebreos (12, 14).-

Estoy plenamente convencido que la falta de santidad en todas las áreas de nuestra vida, es la que tiene a la sociedad en vilo y que es un tema que requiere nuestra atención, porque hay mucho desconocimiento al respecto; inclusive en muchos púlpitos se predican extravagancias y asuntos meramente metafísicos sobre la santidad. Con frecuencia he escuchado que una vida santa es igual a una vida sin pecado, que es menester hablar en lenguas extrañas, desmayarse o vomitar diablos y fantasmas atormentadores después de haber asistido a un retiro espiritual. Nada más alejado a la verdad.

La vida en santidad es una teología practica, madura, creíble y evidente; enmarcada en el servicio a Dios, a uno mismo y a los demás. No es una praxis meramente intimista, en donde yo voy a la iglesia de vez en cuando, una praxis en donde peco, luego me confieso y empato. Sino una práctica cuya tridimensionalidad abarca a Dios, a uno mismo y a los demás.

No es mi pretensión impartir cátedra sobre espiritualidad y dejare que usted estimado lector y televidente vaya descubriendo lo que es vivir en santidad; para eso iremos escudriñando la vida de esos verdaderos héroes cuya espiritualidad sigue vigente en nuestros días, a través del programa que recién se estrenó en la Ciudad de Cobán denominado “Vidas que dejan huella”; un programa que pretende incidir en la población mediante el rescate de los valores que estos personajes ilustres practicaron y que sin importar el tiempo y la distancia, son valores de permanente actualidad.

El programa es protagonizado por la Fraternidad “San Vicente Ferrer” de la Orden de Predicadores, con el patrocinio de Home Cinema de Televisión; ambas entidades pretenden ser actores institucionales irrumpiendo en el campo axiológico y por eso han vinculado esfuerzos para lograr hacer un programa que forme, informe y transforme a la sociedad, el cual podrá ser visto en horario estelar todos los viernes por el 7 de 7 a 8 de la noche y la repetición todos los lunes de 1 a 2 de la tarde.-

Hoy más que nunca urge transitar de una espiritualidad alfeñique, cómoda y pasiva a una que deje huella y que incida tanto a nivel personal como en la colectividad; transformando la mente, el corazón y todos los sentidos. Urge que la sociedad en su conjunto se transforme.

Un fraile dominico dijo en fechas recientes: “La verdadera conversión es aquella que no se reduce a una mera experiencia intimista, sino que tiende a exteriorizarse y explicitarse a través de actos que reflejan un cambio radical de la persona; en su modo de relacionarse con Dios, con las demás personas y con el mundo”.-

Nada se pierde con intentar que nuestra vida también deje una huella indeleble en la vida de los demás.-

Meditémoslo y actuemos.-

 

José Luis Riveiro Fernández, OP

Etiquetado en Informacion

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Comentar este post