JESUS NOS MANDA CON BASTÓN EN MANO,CON SANDALIAS Y CON UN MANTO A PREDICAR DE DOS EN DOS



En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino, ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.

 

 

 

     Y les dijo, cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos.

 

 

    Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.

 

 

     Palabra del Señor.  Gloria a ti Señor Jesús.

 

 

     Jesús nos envía de dos en dos, con un bastón, unas sandalias y una túnica.

 

 

     Nos envía,  a quienes a nosotros sus discípulos, a sus amigos y amigas que lo conocemos, que creemos y confiamos en El, a aquellos que hemos sido incorporados a la familia de Dios a través de los sacramentos.

 

 

     A aquellos que conocemos la buena nueva, que tratamos de hacer vida  la buena nueva, que somos capaces de compartir y de llevar al mas necesitado la buena nueva.

 

 

     Nos envía a nosotros aquellos que somos capaces de reconocer que fallamos, de que cometemos errores, de que somos humanos, de que somos imperfectos, que nos arrepentimos de nuestras faltas, a aquellos que somos capaces de pedir perdón a Dios y a aquellas personas que hemos lastimado,  a aquellos que necesitamos del prójimo, que necesitamos de la comunidad, que necesitamos de Dios, que necesitamos de un BORDON para seguir adelante.

 

 

     Nos envía a aquellos que tenemos sandalias, a aquellos que no se quedan conformes dentro de donde están porque sabemos que todavía falta mucho por hacer. De que no hay que quedarse dormido o esperar que alguien mas haga lo que tenemos que hacer nosotros.  A aquellos que no están para ser servidos sino para servir. Aquellos que siguen caminando a pesar de los obstáculos, a pesar de las heridas que podemos tener, de que no debemos de darles sino solo la verdadera importancia que necesita.

 

 

     Nos invita con nuestra túnica  a todos aquellos que compartimos con el más necesitado, a no llevar nada superfluo, a no confiar en lo que tenemos sino a quien tenemos y confiamos.

 

 

     Nos envía a que tomemos nuestro bastón y nuestras sandalias y  nuestra túnica y sigamos hacia adelante.

 

 

     A todos estos nos envía Jesús de dos en dos.

 

 

     Y si nos preguntamos que por que de dos en dos y no solo de uno en uno es para recordarnos:

 

 

      Primero aquello que nos dijo Jesús de  que donde dos o mas estén reunidos en mi nombre allí estaré yo en medio de ustedes, para que tengamos el sentido trinitario. El apoyarnos mutuamente. El reconocer que necesitamos de Dios. El sentido de la fraternidad.

 

 

     Segundo para que recapacitemos que necesitamos del prójimo, para compartir el caminar, el dialogar  las experiencias, el conocimiento, la sabiduría. Para que recapacitemos que somos y vivimos dentro de una comunidad y que un cristiano sin comunidad no es nada y no tiene nada. El sentido de la unidad.

 

 

     Tercero para que seamos capaces de descubrir de que tenemos que ir por todo el mundo,  que necesitamos apoyarnos en los demás, y que  en el caminar el bordón nos sirve para quitar del camino las piedras o las malas hierbas que pueden hacer que nos tropecemos o enfermemos en el camino. Nos da el sentido de la universalidad y de la misión.

 

 

     Nos envía de dos en dos por ejemplo dentro del matrimonio: con bordón, con sandalias siendo nuestro bordón nuestra pareja, aquella persona que nos apoya en nuestro caminar, el bordón nunca es estorbo, el bordón siempre es signo de ayuda, de que con el bordón el caminar es mas rápido, firme  mas fácil y seguro.

 

 

     El bordón es signo de reconocer que yo solo no puedo llevar toda la responsabilidad del matrimonio y todo lo que lleva incluido, el  mantener viva la llama del amor para que la vida diaria y la rutina no lo maten, el compartir, el crecer, el  saber envejecer juntos, los hijos, la familia, el trabajo, las amistades, la iglesia.

 

 

     Las sandalias nos sirven para poder caminar sin lastimarnos, para que los clavos que encontremos en el camino, que las piedras que encontremos en nuestro camino no puedan lastimarnos a ninguno de los dos. Para que podamos llegar juntos hasta el final y no irnos de la casa antes de tiempo.

 

 

     Nos envía de dos en dos como padres para educar cristianamente a nuestros hijos por ejemplo, de dos en dos en el momento en que uno es incorporado como familia de Dios a través del bautismo, necesitando quienes nos instruyan.

 

 

     Necesitamos de un bordón en ese momento que serian los padrinos, aquellos que adquirimos la responsabilidad al igual que los padres de educar en la fe. El bordón de los catequistas para  que los iniciados puedan seguir creciendo en la fe. Preparándonos para la confirmación. El bordón de los talleres y cursos de educación continua en la fe.

 

 

     Necesitamos el bordón de la fe, que nos alienta a seguir caminando con las sandalias puestas.

 

 

     El bordón del Espíritu Santo que a pesar de nuestra juventud y salud necesitamos del Espíritu Santo para poder vivir.

 

 

     El bordón del Espíritu Santo que actúa dentro de nuestras vidas y las sandalias del Espíritu Santo que evitan que nos tropecemos en el caminar.

 

 

     De dos en dos en la oración, para que vivamos el espíritu comunitario, el orar de dos en dos por los enfermos, el poder descubrir que mi enfermedad puede ser el bordón que Dios me regala para que pueda encontrarme con El y que a pesar de mi enfermedad Jesús está conmigo, el descubrir en mi enfermedad que somos dos, Jesús y yo.


     Porque Jesús también tuvo su bordón uno de ellos fue el madero que llevo sobre sus hombros, aquello que le ayudaría a cumplir la misión que le fue encomendada.

 

 

     El bordón entonces puede ser no solo algo bonito, pequeño, práctico, sino que como el bordón, como el de Jesús que era rústico y algo que pesaba, que dolía el llevarlo  que lo hacia sangrar, pero que a pesar de todo lo que pareciera que era malo le  iba a ser bastante útil y eso es lo que nosotros debemos de aprender también.

 

 

     El otro bordón que Jesús tuvo  fue su Santísima Madre que estuvo al pie de la cruz, ayudando a su Hijo, Confortándolo con su presencia. Aquella mujer que es bastón como esposa, como madre, como discípula y como maestra dentro de las primeras comunidades cristianas  y hasta el presente.

 

 

     Dentro de mi vida mi bordón ha sido el amor que le profeso a nuestra madre, la Santísima Virgen María aquella mujer que pasaba desapercibida, pero guardando los mas grandes misterios dentro de su corazón, aquella mujer que meditaba siempre con –Dios y hablaba de Dios, aquella mujer dispuesta a todo. Aquella mujer que supo decir si hasta el final. Ella ha sido el bordón que Jesús me quiso regalar porque es a través de ella que he podido encontrarme con Jesús. Ha sido a través de ella que me he encontrado con mi hermano mayor. 


     Pero todo ha iniciado a través de la oración en familia donde nuestros padres fueron capaces de mostrarnos el amor maternal de la Santísima Virgen María hacia nosotros, del amor que ella guarda para Jesús y de su entrega total hacia su Hijo.

 

 

     Es a través de la oración del Santo Rosario que he descubierto la unidad que tengo con Jesús, es a través de la Santísima Virgen María que me he encontrado con Jesús en la Eucaristía, porque ha sido ella  la que siempre ama a sus hijos la que me ha mostrado a nuestro hermano mayor a Jesús. Quien mejor que una madre para unir a los hermanos.


     Al mismo tiempo nosotros podemos ser el bordón para los demás, por ejemplo dentro de mi profesión de médico y cirujano Jesús me dio la oportunidad de ser bordón de los demás cuando por ejemplo había un enfermo que estaba a punto de morir y ser la ayuda, o el consuelo  que en ese momento necesitaba la familia.

 

 

     Luego en mi especialidad de oftalmólogo me da la oportunidad de ser sandalias para que los pies no tropiecen,  el poder ayudar a que las personas recuperen la vista ya sea mediante cirugías u otros procedimientos. El poder ver la sonrisa de aquella persona que estaba ciega por una enfermedad, que la llevaban a empujones o arrastrándose o cayéndose o guiándola con una pita o un pedazo de lazo.

 

 

     Que es en ese momento en que Jesús me utiliza como el bordón y las sandalias del necesitado, el instrumento de ayuda para esa persona y ver nuevamente después de una operación,  el brillo de los ojos, la sonrisa de la persona, la emoción de la familia de que alguien a quien ellos querían,  que no veía,  que sabían que estaba mal, pero ahora esta bien porque nuevamente ve.

     O cuando un padre de familia me lleva a su hijo con el ojo partido por un accidente con un cuchillo, un clavo etc. y que después de la operación gracias a Dios su hijo ve, ver el agradecimiento de la gente sencilla hacia Dios porque escuchó sus plegarias y su hijo está bien. Es nuevamente cuando Jesús nos manda de dos en dos y nos envía con sandalias.

 

 

     Nos envía a que no nos quedemos donde estamos, nos envía como discípulos, nos envía a anunciar la buena nueva, nos envía a ayudarnos los unos a los otros, nos envía a vivir en unidad y en comunidad, nos envía por el mundo entero, nos invita a que sigamos adelante.

 

 

     Nos invita a reconocer que necesitamos ayuda, que solo nosotros no podemos, nos invita a confiar en los hermanos y a confiar en el.

 

 

     Nos invita a reconocer todos los bastones que nos regala día a día, nos invita a que utilicemos nuestros bastones, nos invita a que usemos nuestras sandalias porque el caminar es largo y en el camino podemos encontrar piedras, pedazos de vidrio, clavos etc. que nos lastimarían si no lleváramos sandalias.

 

 

      Recordemos  hermanos que Jesús nos envió entonces  de dos en dos, con bastón y con sandalias y con túnica.


Predicó:


Dr. NESTOR ALVARADO; En Home Cinema Televisión de las Verapaces, Cobán, A.V. Guatemala, C.A. 08 de Julio de 2,009.-

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