“JOSE, PATRONO DEL PADRE JUSTO”

 Buenas noches hermanas y hermanos de colores

 

          Hoy, 17 de Junio día en que estamos  celebrando  el día del Padre, es mi mejor  deseo anhelarles un  feliz día del padre a todos aquellos que han tenido el privilegio de poseer ese titulo, pero no solo de poseerlo sino de honrar ese titulo y mensaje mas oportuno no pude encontrar que venir a predicar sobre  la existencia de un hombre justo, intachable, caballero, hecho a la medida de un santo varón , San José, el padre putativo de Jesús y casto esposo de la Santísima Virgen María.

     “He aquí el esclavo del Señor hágase en mi según tu palabra” debieron haber sido también las  palabras de José cuando en medio de la noche sin duda alguna lloraba la pérdida de la mujer amada, de la mujer que según el le había engañado, cuando se dio cuenta que la mujer con que estaba comprometido en casamiento, había regresado después de la visita a su prima Santa Isabel, encinta. Pero al igual que su amada esposa, el también le creyó al Ángel el anuncio que le trajo de parte de nuestro buen Dios, según nos narra San Mateo en su nueva noticia, escuchemos con atención: (Proclamar Mt 1,18-25). Palabra del Señor.

     Como podemos darnos cuenta en la proclamación del Santo Evangelio, José no expresa palabra alguna, quizás por ello se le conoce como “el santo del silencio” pero José fue un hombre que hablo poco he  hizo mucho, a diferencia de muchos que hablamos mucho y hacemos poco; a favor de nuestras queridas familias y para legitimar lo que les digo, acompáñenme a darle un recorrido a las bendiciones que acompañaron toda la vida de José el esposo de María, pero antes debo añadir que la Sagrada Familia conformada por Jesús; María y José, era una familia normal, asi como nuestras familias, la enorme bendición que Dios les da tanto a María como a José, a la primera de encarnar al Hijo de Dios y al segundo de ser el custodio del Redentor, no esta exenta de problemas, como lo veremos mas adelante.

     Según nos narra el Evangelio proclamado, José fue un hombre justo, que es lo que significa su nombre y un hombre de fe, misma que rápido puso de manifiesto, ante todo en esos momentos de angustia cuando quiso abandonar a María en secreto, para que ella no fuera apedreada, ya que ese era el castigo en aquel tiempo para todas las mujeres que cometían adulterio, hasta ese momento José creía que su esposa le había fallado, pero le cree al Ángel cuando este le dice no tema tomar a María por mujer, porque lo engendrado en ella es fruto del Espíritu Santo.

     Que alivio a de haber sentido San José cuando se da cuenta que la Virgen María no lo ha engañado, por ser un hombre de oración y de fe acepta el designio de Dios y toma a María por mujer y sin haber tenido relaciones da a Luz un hijo a quien pone por nombre Jesús, porque El salvara a su pueblo de sus pecados. Pero con la alegría de la venida del hijo de Dios, también vienen los primeros problemas y unos meses mas tarde José y María tienen que viajar hacia Belén, para registrarse según el edicto de Cesar Augusto, quien ordeno que se hiciera un censo en todo el mundo, esto debió haber sido muy difícil para María, porque estaba embarazada.

     En Belén  José se vio en aprietos porque le vinieron los dolores de parto a su mujer, quien tuvo  que sufrir  de carencias y José sin duda alguna como cualquiera de nosotros lo hubiera hecho pasaba penas y angustias  porque no encontraba un albergue digno para que viniera al mundo el Hijo de Dios, pero lo único que encontró fue un pesebre y según nos cuenta la tradición Jesús nació en medio de una mula y el burro de San José, pobres, sin nada, como muchos niños vienen al mundo todavía hoy día,  pero el los atendía con esmero y profundo amor, como si verdaderamente el fuese el padre del niño que acababa de nacer. Y como creen ustedes que San José celebro este acontecimiento, no lo celebro con una borrachera, como posiblemente muchos de nosotros lo hubiéramos hecho, ni matando gallina por haber sido varón, ni apareciéndose a su casa a los tres días muriéndose de la goma. Lo celebro cuenta San Lucas, acostado en el pesebre, junto al niño y a María, quiero imaginarme que estaba tarareando  aquel bello canto que entono el Ángel junto al ejercito celestial, que decía: “GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES EN QUIEN EL SE COMPLACE”

    ¿Que podemos decir nosotros queridos padres de familia, respecto al trato que este varón da a su mujer? Será que podemos decir con un orgulloso tinte de voz, ¡asi soy yo también! o distamos mucho de parecernos a el.

     Quiero comentarles que el día de ayer, en aras de ver si la mayoría de hombres somos de la talla de José,   entreviste a un personero de la Defensoría Pública Penal, cuya oficina esta ubicada aquí en Cobán; y pude  constatar un índice elevado de violencia intrafamiliar que sufren muchas familias cobaneras, según me decía el personero que de 1,292 mujeres atendidas hasta la fecha, 229 mujeres se quejaron de violencia intrafamiliar, 175 por violencia económica o sea negación económica para la manutención de sus hijos, 240 solicitando el reconocimiento de paternidad y el resto solicitando una medida sustitutiva en contra de sus conyugues. Esa es la situación solo aquí en Cobán, imaginémonos el resto del mundo en donde se ha sabido de casos que todo ese maltrato se deba por celos infundados de maridos machistas que golpean salvajemente a su mujer  tan solo porque les contaron que la vieron platicando con alguien, o porque encontraron algún mensaje sospechoso o alguna llamada desconocida, ha habido casos de hombres que han golpeado salvajemente el vientre de su mujer, porque aducen que el fruto de ese vientre no es de ellos, que saber de quien es, logrando en algunos casos abortos prematuros y consecuentemente con ello han cometido un asesinato, que muchas veces queda impune por temor de parte de la mujer a denunciar este salvaje hecho, a que el marido tome represalias mayores a futuro.

     José como varón temeroso de Dios es un ejemplo digno de imitar, porque desde que el Ángel de Dios le dice lo que debe hacer, el cree por fe y hace todo lo que Dios le manda decir y desde  que Jesús era pequeño lo  instruye  en su camino, a los ocho días de nacido, le pone nombre y le  practican la circuncisión como buen judío que era, a los cuarenta días de nacido lo presenta en el templo de Jerusalén, asi como a María su mujer, para que fuera purificada, porque según su religión durante los cuarenta días después del parto la mujer era impura.

     Tristemente podemos ver que ahora muchos padres de familia no cumplen con la presentación de sus hijos en el templo a los 40 días como es la costumbre,  ni con los sacramentos como el bautizo ni la confirmación, ni con el ejemplo de ir regularmente a la Santa Eucaristía y por estos malos ejemplos que vivimos en la niñez, cuando llegamos a adultos queremos vivir con liberalidad, sexo previo al matrimonio,  sin compromiso, viviendo juntos antes del casamiento para ver si son compatibles, si nos entendemos nos casamos, sino pues cada quien agarra por su lado, haciendo caso omiso del Sacramento del matrimonio,  paternidad irresponsable dentro y fuera del matrimonio y sobre todo lo anterior podríamos hablar toda la noche, pero he recalcado el epicentro del problema.

     Pero no todo fue color de rosa en la vida de este Santo Patrón de la Iglesia Universal, modelo de padre y esposo amantísimo y como les dije al comienzo, la Sagrada Familia también sufrió penas, tristezas, pobrezas, quebrantos de salud en medio de las alegrías y bendiciones de parte de nuestro buen Dios. Después de la visita de los magos de oriente, Herodes, muerto de envidia y por temor a perder el poder, el tener y el placer, sin duda alguna sus ídolos a los que se aferraba, mismos dioses de este mundo, a los que  muchas personas se inclinan muy a menudo ante ellos,  al escuchar que un nuevo rey ha nacido, quiere matar al niño Dios y Dios previene a José y le manda a decir con un ángel, que se levante, que tome al niño y a su madre y que huya a Egipto, obedeciendo inmediatamente al mandato de Dios, cargo todas sus pertenencias sobre su burro, subió a la madre y al niño en el y se dirigió a Egipto, caminando  por  veredas poco transitadas por temor a ser identificados.

     Con esto la sagrada familia se convierten en unos de los primeros inmigrantes y al igual que nuestros connacionales que tienen que viajar al extranjero en busca de un mejor futuro ante la falta de oportunidades en este país, sufren las mismas penas que sufrió la sagrada familia, quienes  seguramente por ser extranjeros, no hablar el idioma egipcio, al no tener parientes ni amigos cercanos que les regalara al menos un mendrugo de pan y  sin trabajo, han de haber sido explotados, marginados y maltratados, San José posiblemente vendió sus servicios de carpintero por un valor injusto, asi como hacen los gringos imperialistas con nuestros paisanos, cuando llegan al otro lado.

     Pero el virtuoso varón San José todo eso no lo amedrento, ni se conmisero, ni perdió la fe, ni la esperanza ni el amor, sin duda alguna ha de haber soportado todo esto por amor a Dios, a su amantísima esposa y a su divino hijo, porque no reprocho nada el humilde carpintero ni pidió nada para el por ser custodio del Redentor, como le llamo el Santo Padre Juan Pablo II, en una Exhortación Apostólica que lleva el mismo nombre.

     Pasado el tiempo y el  peligro,  el ángel de Dios nuevamente  le informa a José sobre la muerte de Herodes y le dice que se levante que tome al niño y a su madre y que se pongan en camino hacia Israel, regresan a su tierra y se instalan  en Galilea, pues tuvo miedo porque  Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre el malvado Herodes.

    No volvemos a saber de José hasta que Jesús cumple los doce años de edad y se pierde en una peregrinación que cada año hacían hacia Jerusalén, tres días después es hallado por el y María en el templo, charlando con los maestros y los doctores de la ley, quienes se quedaron asombrados de todo lo que sabia Jesús, pues se preguntaban acaso no es este hijo de José el  tekton, que quiere decir carpintero y María, como quien dice de donde sabe tanto si sus padres son ignorantes. Pero durante esos doce años de la vida oculta de Jesús, José y María indudablemente instruyeron al niño en el temor de Dios, le enseñaron las primeras letras y a leer la torah,  le enseñaron a rezar el Shema y cuantos rezos y cantos tenían los judíos y José seguramente le enseño el rudimentario y humilde oficio de carpintero a nuestro Señor, dice la escritura que después de este acontecimiento Jesús les acompaño y estuvo sujeto a ellos.

      De esta sujeción o sometimiento de Jesús hacia su padre putativo José se refiere el venerable Papa León XIII en su Encíclica Quamquam Pluries, sobre la devoción a San José, escrita en el año de 1,889; “que por disposición divina fue custodio y, en la creencia de los hombres, Padre del Hijo de Dios. De donde se seguía que el Verbo de Dios se sometiera a José, le obedeciera y le diera aquel honor y aquella reverencia que los hijos deben a sus propios padres. De esta doble dignidad se siguió la obligación que la naturaleza pone en la cabeza de las familias, de modo que José en su momento, fue el custodio legítimo y natural, cabeza y defensor de la Sagrada Familia. Y durante el curso entero de su vida él cumplió plenamente con esos cargos y esas responsabilidades. El se dedico con gran amor y diaria solicitud a proteger a su esposa y al Divino Niño; regularmente por medio de su trabajo consiguió lo que era necesario para la alimentación y el vestido de ambos; cuido al niño de la muerte cuando era amenazado por los celos de un monarca, y le encontró un refugio; en las miserias del viaje y en la amargura del exilio, fue siempre la compañía, la ayuda y el apoyo de la Virgen y de Jesús”.

     Esas fueron las cualidades que acompañaron a san José a lo largo de su vida, hermanos y hermanas ¿Serán las mismas que nos coronan a nosotros como padres y custodios de una familia que por voluntad expresa de Dios, tenemos?

     El próximo relato que tenemos de Jesús después de los doce años es al comienzo de su ministerio, aproximadamente a los 30 años y se supone que ya para ese entonces el venerable varón, justo, casto y santo ya había fallecido, pues en las bodas de Caná de Galilea ya no se le menciona, sino únicamente a su Santísima Esposa quien procura que Jesús allí haga su primer milagro.

     Tampoco esta presente al pie de la cruz, junto a su amada esposa, a quien le toco vivir sola la pena de ver a su amantísimo hijo, clavado en una cruz, muriendo lentamente hasta entregar su Espíritu.

     A San José también se le conoce como “el abogado de la santa muerte” porque es el único varón que hasta el día de hoy, ha fallecido entre los virginales brazos de nuestra Santísima Madre María y los de su amado hijo, nuestro Señor Jesucristo.

     Por eso queridos padres de familia, ya al final del día, cuando ha terminado  la celebración del día del Padre, los exhorto en el nombre de Jesús, el hijo obediente de José, por designio de Dios Omnipotente, a imitar estos sagrados ejemplos que acompañaron a este Santo Varón, durante su trayectoria por esta tierra, para que el día de mañana, cuando nos encaminemos hacia la casa del Padre, junto a Jesús, María y José y todos aquellos Santos y Santas que nos antecedieron en ese bregar para lograr una vida santa y ejemplar, nos reciban ellos con solicita complacencia, pues de la semejanza que exista entre ese santo varón y cada uno de nosotros padres de familia, será la prima que nos asegurara el cielo. Así sea.

Predico: José Luis Riveiro Fernández, al Movimiento  Cursillos de Cristiandad; en el Salón principal de la antigua casa de la comunidad de los Padres Benedictinos, Cobán, A.V. Guatemala, C.A. El 17 de Junio de 2,009.-