LA ASCENCION DEL SEÑOR


 

 

     Muchas gracias estimados televidentes que semana a semana nos acompañan en este programa televisivo de evangelización, que por  voluntad de Dios este canal y  la escuela de Predicadores San Juan Crisóstomo de la Parroquia de San Martin, llevamos a todos ustedes con el mismo cariño de siempre.                               

     El día de ayer domingo, nuestra santa madre y maestra iglesia Católica celebro en todo el mundo la ascensión del Señor,  solemnidad muy importante de la iglesia, porque nos habla de nuestro destino final. Ir al Padre como Jesús, y elevamos nuestra oración a ti Dios Padre  en acción de gracias por tantos beneficios recibidos a partir del  designio de tu hijo amado, de  establecer ciertos testigos para transmitir en su nombre la Buena Noticia que El  mismo trajo al mundo. También te damos gracias  Señor porque subió  al cielo, a la derecha tuya, según se nos recuerda hoy; mismas palabras que repetimos constantemente en nuestro Credo  “Subió al cielo y esta sentado a la derecha del Padre”

     Por eso concédenos Dios todopoderoso, darte gracias porque la ascensión de Jesucristo tu hijo, es ya nuestra victoria, y a donde se ha ido El, que es nuestra cabeza, esperamos llegar nosotros también un día como miembros de su cuerpo, por Jesucristo nuestro Señor, amén.

     Jesús exhorta a sus discípulos a  ir por todo el mundo a proclamar la buena nueva a toda la creación, haciendo herederos de su misión y de su gracia a todos los pueblos que serán evangelizados. “VAYAN POR TODO EL MUNDO Y PROCLAMEN LA BUENA A TODA LA CREACION” fue el ultimo mandato que el Señor pronuncio  antes de ascender al cielo.

     En este momento les invito a abrir sus biblias para leer el evangelio en el libro de San Marcos, capitulo 16, versículos del 15 al 20. (Leer en la Biblia).-

       Durante tres años de convivencia con el, sus discípulos le vieron y escucharon anunciando las buenas noticias a todos y haciendo el bien y esta actividad evangelizadora es una buena ocasión para tomar viva conciencia de la responsabilidad que todos los bautizados tenemos de ser  testigos de Jesucristo en este tiempo presente, ser testigos del Señor  es dar razón de nuestra fe, ser testigo no es el monopolio de ninguna persona en particular sino una obligación que atañe a todos aquellos que nos hemos bautizado y que nos llamamos cristianos y  que  hemos creído en El, ser discípulos de Jesús en este tercer milenio no es sino manifestar con la propia vida, con el ejemplo y con la palabra que Jesucristo es el Señor y que somos hijos de Dios. No hay necesidad de hacer cosas aparentemente especiales o que llamen la atención, se manifiesta por la serena paz que no pasa inadvertida en este mundo lleno de tensiones y discordias; por la alegría sincera que se procura cuando asumimos la gracia de Dios.

     ¿Pero como podríamos cumplir con este envió que Jesús nos da?

      Cuenta la historia que Fray Domingo de Guzmán, Santo Patrono de esta ciudad de Cobán, era una persona que hablaba con Dios o de Dios, se sabe que durante el día hablaba con los hombres  de Dios y por las noches hablaba con Dios de los hombres. Hablar con Dios es querer imitar a nuestro modelo en todo, Jesucristo, persona orante y maestro de oración, que pasaba las noches en oración y nos mando que “tenemos que orar siempre sin desanimarnos”  (Lc 18, 1) y nos dijo que cuando nos juntáramos a orar dijéramos Padre Nuestro, significa que debemos orar en todo tiempo y en todo lugar dando gracias por todo y hablar con los hombres de Dios es fácil, lo debemos hacer en nuestra iglesia doméstica, lo podemos hacer en nuestros trabajos, desde la ocupación mas rudimentaria, hasta la mas encumbrada a los ojos de la sociedad, sin olvidarnos que el centro del mensaje de la evangelización es la clara proclamación de que Jesucristo, hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado le ofrece la salvación a todos los hombres como don de la gracia y la misericordia de Dios, una salvación que comienza en esta vida y culmina en los cielos. También podemos evangelizar con nuestro testimonio de vida auténticamente cristiano, entregado a Dios y consagrado al prójimo, a través de la predicación, la catequesis, la liturgia de la palabra, la utilización de los medios de comunicación social, el contacto personal, los sacramentos y la religiosidad popular, estando plenamente confiados que el Señor nos asistirá siempre.

     Luego de este envió que Jesús nos da, fue elevado al cielo marcando con este acontecimiento la transición entre la gloria de Cristo resucitado y la de Cristo exaltado a la derecha de Dios, marca también la posibilidad que la humanidad entre al reino de Dios como tantas veces lo anuncio Jesús, la ascensión de Cristo al cielo no es el fin de su presencia sino el comienzo  de una nueva forma de estar en el mundo, el inicio de un nuevo tipo de presencia entre nosotros, con la ascensión el camino que conduce al cielo esta abierto y nosotros sus discípulos de este tiempo presente estamos invitados a recorrerlo de la mano con El.

     Cristo se va pero no nos abandona, se queda presente de muchas maneras, porque se queda con nosotros hasta el fin del mundo a través de los sacramentos, a través de la gracia que vivifica al hombre, se queda presente por medio de las especies tan humildes del pan y del vino  y en estos precisos momentos esta aquí en medio de nosotros, ustedes y yo;  porque el lo prometió cuando dijo “porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20). Y en medio de esta realidad, les traigo una buena nueva y es que  el mensaje mas  importante de este día es que a pesar que Cristo esta ausente físicamente, esta real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del altar, en la Eucaristía en donde puedo palpar su cuerpo y su sangre, su alma y su divinidad, en el sacramento del matrimonio y en los demás  sacramentos que Cristo pone a nuestro alcance para nuestra propia salvación.

     Pero, al igual que los primeros discípulos del Señor debemos reconocer que  muchas veces no tenemos fe y nos sentimos inseguros, pero recordemos que lo que parece imposible para los hombres es posible para Dios, así responde el Señor cuando ve tanta dificultad en la conversión de la gente, El Maestro les argumenta con ejemplos, los anima a tener fe, aunque sea del tamaño de un granito de mostaza, por eso debemos confesar que Jesús se va pero se queda.

     En esta hora yo quiero animarlos a que asumamos la gracia vivificante que Dios nos ha dado, con responsabilidad, para que hagamos del cielo nuestra meta final, pero sin olvidarnos que  la forma de hacer las cosas aquí en la tierra es el camino para conseguirla. Amén.

Predicó:

JOSE LUIS RIVEIRO FERNANDEZ; En el programa Dios Tv Bendice, Home Cinema de las Verapaces, Cobán, A.V. Guatemala, C.A. 21 de Mayo de 2,009.-

    

 

 

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