LA PERSEVERANCIA DEL CRISTIANO

 

Hermanos y hermanas tengan muy buen día.

 

     Cuenta una anécdota que en cierta oportunidad un campesino se encontró en el campo un huevo abandonado, lo recogió y se lo llevo a su finca, en donde lo metió debajo de una gallina para empollarlo; al cabo de cierto tiempo nació el poñuelo y resulto ser un águila, pero la misma creció entre los pollos y por lo tanto creía que era un pollo, escarbaba entre la tierra, comía gusanos. Pasado algún tiempo, un ingeniero visito la finca y se dio cuenta que en el corral de las gallinas había un águila y le dijo al campesino que ese era un águila, efectivamente contesto el campesino pero el no sabe que es águila, cree que es gallina; no contesto el ingeniero, hagámosle ver que es águila; y asi, intento dos veces que volara el águila pero no obtuvo ningún éxito, pero no se dio por vencido y en la tercera ocasión el águila voló y no regreso nunca mas, porque ella pertenece a las alturas.

 

     La moraleja que esta anécdota nos deja es que en la vida del cristiano a veces hay una dimensión águila y algunas dimensión gallina, la dimensión águila esta representada en aquellos cristianos comprometidos que nunca abandonan sus tareas eclesiales por difíciles que a veces se pongan las cosas y la dimensión gallina la representan todos aquellos que fácilmente abandonan cuando viene la prueba y le damos paso a la tentación, cuando las cosas se ponen difíciles a estos les resulta mas fácil abandonar que perseverar en lo que se habían propuesto.

 

     La lectura bíblica que da sustento a esta prédica nos demuestra como es que desde antiguo la gente fácilmente abandona y le da la espalda a Jesús.

 

Nos ponemos de pie para proclamar el Santo Evangelio según San Juan:

 

“Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con El. Jesús dijo entonces a los doce: ¿tambien ustedes quieren marcharse? Le respondió Simón Pedro: Señor ¿a quien vamos a ir? Tu tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”. (Jn 6, 66-69).-

 

Palabra del Señor.-

 

     Después de escuchar sobre la lectura anterior podemos sacar la siguiente reflexión:  a lo largo de su ministerio el Señor fue buscado, aclamado y seguido por multitudes, pero también nos podemos percatar que muchos de sus discípulos le dieron la espalda y ya no andaban con El, muchos le seguían únicamente por interés, porque les daba de comer o los curaba de sus dolencias y les quitaba espíritus inmundos, todas esas personas  que abandonaron al Señor podemos representarlos en  el grano de semilla que en la parábola del Sembrador cayo en pedregales, broto pronto prometedoramente pero “cuando salió el sol se quemó” porque apenas tenía raíces (Mt 13,5-6).-

 

      En el ejercicio de mi profesión he visto que uno de los valores más difíciles de practicar es el de la perseverancia y no digamos en los diferentes trabajos del Señor, es mucho más difícil aún ser  perseverante.

 

     ¿Pero que es la perseverancia? El DRAE dice que es mantenerse constantemente en seguir y el diccionario bíblico dice que es constancia, atender constantemente, en ambos diccionarios podemos ver que los conceptos son similares en un tema de permanente actualidad, y para evidenciar que es difícil ser perseverante en la fe, podemos ver los diferentes problemas que se dan desde los pastores de la iglesia hasta el más humilde de los laicos y de eso nos podemos dar cuenta a través de las noticias como el Padre Alberto, uno de los sacerdotes mas famosos de la Florida, renuncio a su fe y a su vocación dándole la espalda a Jesús con sus acciones pecaminosas, asimismo  en el periódico del día jueves de la semana recién pasada,  salió otra noticia de un cura en la Argentina que fue condenado a 15 años de cárcel por abusos sexuales a menores de edad, dos ejemplos claros y recientes de la dificultad de ser perseverante en los asuntos del Señor; lamentablemente estos problemas ha ocasionado que muchos  católicos renuncien a la iglesia por estos malos ejemplos que se ven en la misma  y a eso  se debe también el crecimiento  de sectas evangélicas, quienes pretenden en el año 2010, estar en un 50-50 con la Iglesia Católica que hasta el día de hoy sigue siendo el grupo mayoritario mas importante desde el punto de vista religioso, cultural y social, por ser esta la única iglesia que Cristo fundo.-  

 

      A nivel de nuestras parroquias  podemos apreciar también que muchas personas que prestan  algún servicio o que pertenecen a  algún movimiento eclesial rápidamente  abandonan muy poco tiempo después de haberse integrado a ellos, pues no quieren trabajar en algo que no les reditúa ningún pago, muchos son católicos de domingo, algunos entre semana viven como paganos con una asistencia casi nula a la iglesia, otros van a misa tan solo tres  veces en su vida: cuando les echan agua en su bautizo, cuando les echan arroz en su casamiento y cuando les echan tierra en su funeral y cuando les preguntamos porque no perseveran en la iglesia nos contestan que aquí no sienten nada y por eso se van a las sectas  evangélicas porque dicen que ahí si sienten algo.  

 

     ¿Qué querrán sentir? ¿Acaso querrán caminar sobre el agua y no hundirse como Jesús?  O querrán transfigurarse y platicar con Moisés y Elías, o convertir el agua en vino.

 

     El problema de muchos católicos hermanos y hermanas es que creemos todo lo que nos cuentan y a muchos les gusta la salvación barata cumpliendo con su único compromiso que es dar el diezmo y el relajo que se vive  en la mayoría de  las sectas evangélicas con tanta bulla, entre risas, gritos, lloriqueos y desmayos creen que  todo ese alboroto es fruto del Espíritu Santo y que en medio de ellos  esta Jesús pero resulta que Jesús no esta en el desorden y en nuestra Iglesia que no vemos todas esas manifestaciones decimos  que Jesús no esta ahí,  pero resulta que aquí  si esta Y ESTA PRESENTE EN CUERPO Y SANGRE, ALMA Y DIVINIDAD EN EL SANTISIMO SACRAMENTO DEL ALTAR.

 

      Como podemos darnos cuenta el valor de la perseverancia tiene muchos enemigos y uno muy fuerte  es el pensamiento que la antropología tiene y que  coloca al hombre como “el centro y la medida de todas las cosas” mas  los tiempos actuales que no son muy propicios para la fe haciéndole  frente a pensamientos profundamente antagónicos a nuestras creencias, como los pensamientos que provienen del humanismo y el relacionismo, en donde para el hombre lo trascendente es elogiar, exaltar y admirar la figura humana y todo su quehacer, confiando mas en el poder de la razón que en el poder del Todo poderoso y consecuentemente con ello   el ser humano ha creado los mitos como miss mundo o del play boy, nos lo hemos  creído todo gracias a las creencias  anteriores y  a los avances científicos y tecnológicos que en los últimos tiempos han sido vertiginosos, y por eso muchos dudan cada vez mas desde la existencia de Dios hasta la resurrección de Jesucristo.

 

      Todo, absolutamente todo es negado o puesto en tela de duda y es por eso que ha tenido bastante aceptación el sentimentalismo, cuyos adeptos  en su ignorancia  ridiculizan las doctrinas esenciales del cristianismo, con conceptos  baratos como aquel de pare de sufrir,  noches de gloria o ven por tu milagro entre otros ofrecimientos baratos.

 

     Si a todo lo anterior le añadimos nuestras propias dudas o la inconsistencia que no pocas  veces  vemos en nosotros mismos  y en otras personas que se auto denominan cristianos, entonces nos desboronamos y queremos cambiar de religión como si ahí estuviera la solución de los problemas, así como tambien el problema de la injusticia social y el sufrimiento nos turba con mucha frecuencia, ante todo cuando la muerte de algún ser querido se hace presente en nuestras vidas, rápidamente encontramos a quien echarle la culpa y encontramos un culpable:  Dios, pensamos que de bueno no tiene nada, que no es tan misericordioso y justo como se pensaba,  posiblemente por circunstancias similares Juan el Bautista, manda a preguntarle a Jesús: ¿Eres tú el que ha de venir, o debemos  esperar a otro? (Mt 11,3).- Tal vez se preguntaba como Jesús podía permitir la injusticia de su encarcelamiento y por eso la respuesta del Señor sobre su persona y su misión fue una referencia de la maravilla de sus obras que nadie podía negar, milagros y signos que tienen como destinatarios al pobre y al excluido, milagros y signos que opacan cualquier duda y robustecen la fe por raquítica que esta sea y que hacen posible que nuestra iglesia siga caminando, sin importar cuantos problemas mas vengan sobre ella, porque ya Cristo mismo lo dijo, que el poder del infierno no podrá sobre ella.

 

      ¿Qué hacemos nosotros cuando nuestra fe se ve polarizada por las circunstancias desfavorables que estamos viviendo hoy todos los días  los guatemaltecos? ¿Preguntamos como el Bautista o somos perseverantes en la fe?

 

     Si Jesús nos preguntara hoy ¿También ustedes quieren marcharse? ¿Qué responderíamos? Sabiendo que para Jesús no existen las medias tintas, El es claro y  radical, cuando sentencia “el que no esta conmigo, esta contra mi” será que contestaremos igual que Simón Pedro: Señor ¿A quien vamos a ir? “Tu tienes palabras de vida eterna” o seremos igual a todos aquellos que lo abandonaron, dándole la espalda.

 

  Pase lo que pase debemos perseverar en el seno de la única iglesia que  Jesús fundo y debemos trabajar en ella por su amor, empecemos a practicar el valor de la perseverancia, porque sin ella es difícil alcanzar el éxito, entendido este como un todo, pidámosle al Señor persistentemente que  nos acompañe en este caminar  porque si El esta con nosotros quien contra nosotros, aunque estemos propensos a caer no una sino varias, no caeremos si nos agarramos de la mano del Señor,  porque El es fiel y   siempre estará a nuestro  lado y prometamos ser un fiel discípulo suyo perseverando en medio de las pruebas, las necesidades, en medio del dolor, del sufrimiento, de la angustia.

 

     Pero en medio de toda esta realidad como comunidad algo bueno nos esta pasando y para ello se nos exhorta a tomar el ejemplo de la primera comunidad cristiana que paso por momentos muy difíciles  al ya no encontrarse  físicamente Jesús  con ellos,  muchas veces se sintieron solos y con miedo pero lo que les ayudó a no dejarse vencer fue lo que nos cuenta el libros de los hechos de los apóstoles referente a lo que hacían y dice que  : “Se mantenían constantes en la enseñanza de los Apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones, vendían sus posesiones y sus bienes y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno, acudían diariamente al Templo con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y gozando de la simpatía de todo el pueblo”.-

 

     Solo sobre este texto podríamos hablar todo el día, por lo tanto permítanme destacar lo esencial, en aquella iglesia sus miembros se sentían fuertemente unidos por una misma fe, una misma esperanza y un mismo amor, se querían como una gran familia y por eso anhelaban estar siempre juntos, en comunión oraban, comían y estudiaban la enseñanza de los Apóstoles, todos se interesaban por las necesidades particulares de sus hermanos y en la medida de sus posibilidades los ayudaban física, moral y espiritualmente, en aquella primera comunidad ocupaba un lugar muy especial la fracción del pan, ese era el nombre que ellos le daban a lo que nosotros conocemos hoy como Eucaristía, y hoy en pleno tercer milenio esa comunidad  se parece mucho a  nuestra parroquias,  porque en su seno hay muchas personas preocupadas por los intereses de los mas necesitados, hoy no es difícil ver a alguien  ayudar a los pobres mas pobres, en nuestras  parroquias hemos visto como han crecido y aparecido nuevos ministerios para asistir a enfermos, huérfanos, viudas, desprotegidos, ancianos, matrimonios en conflicto, parejas que desean contraer matrimonio, comunidades de base y grupos de oración que se reúnen para estudiar y orar, talleres de oración, catequistas, evangelizadores y  predicadores que anuncian la buena noticia de nuestro Salvador, convirtiéndose en  anunciadores de esperanza, utilizando todos los medios lícitos que tienen a su alcance para cumplir con las tareas que les han sido asignada.  Dios ha derramado su Santo Espíritu  en nuestros grupos parroquiales  y hoy mas que ayer es fácil ver a tanta gente que antes estaba sumida en el pecado sirviéndole  al Señor, hoy muchas personas que antes pasaban  mas tiempo frente a la pantalla del televisor o de la computadora viendo pornografía  están de todo corazón frente al Santísimo Sacramento del Altar, cuando  estamos en misa ya no estamos apresurados, ni contestando el celular, ni  viendo el reloj para ver a que hora termina el Padre, casi todos nos saludamos al final de la Eucaristía y ya no salimos apresurados al final sin interesarnos  por el prójimo, tal vez  porque hemos asumido nuestro papel como verdaderos discípulos de Cristo, haciendo nuestros los  problemas y las necesidades de la iglesia, todo esto da la impresión que hemos recuperado nuestro primer amor (Ap 2,4) y por eso es necesario que todos  conozcamos  la sintomatología de la secularización, para no dejarnos influenciar por ella y que podamos  vivir nuestra vida iluminada por la luz que emana de las Sagradas Escrituras, del poder de la Oración, del amor fraterno entre los hermanos dejando atrás aquella vida que ya no nos pertenece como la vida que posiblemente algunos  llevábamos antes de vivir los efectos de la gracia,  ajetreados, estresados por el pecado y el trabajo cuando éramos adictos al mismo tan solo para no atender los problemas de la casa y poder dejarle a la esposa o a nuestros papas   todas las tareas del hogar, antes parecíamos  mas visitantes en nuestra propia casa, pero ahora somos fieles colaboradores en la misma, que es a lo que siempre hemos estado llamados a ser en nuestra pequeña iglesia domestica, ahora cuando llega el fin de semana ya no pensamos en el ocio  desvinculándonos completamente de todas nuestras responsabilidades, hoy a nuestras actividades  domésticas le hemos sumado las actividades de la iglesia para Gloria y honra de nuestro Señor y Salvador.

 

     Consecuentemente con lo anterior hemos atendido  a la admonición hecha por el autor de la carta a los Hebreos: DE NO ABANDONAR NUESTRAS ASAMBLEAS, COMO ALGUNOS ACOSTUMBRAN A HACERLO, Y  HOY MAS QUE NUNCA NOS  ANIMAMOS LOS UNOS A LOS OTROS,  PORQUE YA SE ACERCA  EL DIA, (Hch. 10,25).- Recordemos esto para que no nos pase a nosotros  lo que le paso a Tomás por estar ausente el día en que el Señor resucitado se les apareció a los discípulos y por eso  tuvo que esperar ocho días más para su reencuentro con El para poder ponerle fin a su crisis de fe. (Jn 20, 24-29).

 

      Tertuliano decía que “un cristiano no es  cristiano” con esto quería decir que el cristianismo se construye y se vive en comunidad, no se puede ser cristiano sin estar congregados Y POR ESO ACUDIMOS DIARIAMENTE AL TEMPLO CON PERSEVERANCIA ya  no como visitantes sino como cristianos comprometidos en la obra del Señor, con un mismo espíritu, y por eso acogemos y hacemos nuestras las palabras de San Pablo quien nos  hace otro llamamiento a la perseverancia, exhortándonos a mantenernos firmes, inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo no es en vano. Hoy  imitamos al Señor que no vino a ser servido sino a servir y por eso ahora servimos con humildad y perseverancia sabiendo que todo lo que hacemos lo hacemos para el engrandecimiento de su reino.

 

     Ahora al igual que aquella  primera comunidad de creyentes, nosotros tambien  acudimos asiduamente  al templo a orar y a la Eucaristía y lo hacemos porque nos  recordamos que Cristo en el monte de los Olivos cuando estaba próximo a su pasión les llamo la atención a sus discípulos por estar dormidos en vez de estar levantados y en oración para no caer en tentación y somos perseverantes en la Eucaristía porque sabemos que Jesús en la última cena que celebro con sus discípulos, ultima cena  que para nosotros los cristianos resulto ser la primera,  al momento de partir el pan se lo paso  a sus discípulos para que lo comieran, diciéndoles que hicieran eso en conmemoración suya y por eso nosotros perseveramos en lo mismo que perseveraron las primeras comunidades cristianas y por eso la tomamos  como modelo en todo en nuestra iglesia y como un modelo de perseverancia en nuestra vida cristiana, sabiendo tambien que la obra del Redentor  en el mundo solo  ha sido posible gracias a que  El  prometió que iba a estar con nosotros hasta el final de los tiempos.

 

     Por eso hermanos y hermanas yo quiero exhortarlos en esta mañana a que seamos discípulos persistentes y perseverantes dispuestos a trabajar en la viña del Señor, por que en el seguimiento de Cristo no hay lugar para el ocioso y tratemos en la medida de lo posible de descubrir cual es el don que Jesús nos ha dado, no queramos ser todologos, ese es el problema de muchos hermanos que quieren hacer de todo y no se especializan en nada y después no cumplen ni en una ni en otra cosa, en la iglesia siempre hay ministerios especiales y todo creyente debe estar comprometido, pero tambien sepamos  que no todos podemos ser apóstoles, profetas o  maestros, pero si podemos ser todos colaboradores según el don o carisma que Jesús nos de a cada uno según su voluntad y que en todo esto tenga la última palabra Cristo mismo:

 

“PERO  EL QUE PERSEVERE HASTA EL FIN, ESE SE SALVARA”

(Mt 10,22).-

 

JOSE LUIS RIVEIRO: Predicó en Salón Parroquial de la Parroquia de

San Cristóbal Verapaz, el  14-06-09.-