REFLEXION DEL DOMINGO 11 DE ABRIL

 

 

 

 

 

 

 

 

Del evangelio de san Juan capitulo 20, 19 al 31.


 

Jesús les dice de nuevo, la paz este con ustedes, como el padre me ha enviado, así también los envió yo.

 


 

Todo un reto el que Jesús nos invita a cada uno de nosotros, si releemos este evangelio Jesús en el mismo día de su gloriosa Resurrección, pero ya al anochecer por DOS veces les repite a sus discípulos, la PAZ ESTE CON USTEDES.


 

Pero ¿porque la paz?

 


La paz

 


Según San Agustín; es la tranquilidad en el orden, - Mantiene al alma EN LA POSESIÓN DE LA ALEGRÍA contra toda lo que es opuesto.

 


   

Otra definición es que la paz

 


Hace que Dios reine en el alma y que solamente él sea el dueño. LA PAZ MANTIENE AL ALMA EN LA PERFECTA DEPENDENCIA DE DIOS. Por la gracia santificante, Dios se hace en el alma como una fortaleza donde habita. Por la paz se apodera de todas las facultades, fortificándolas tan poderosamente que las criaturas ya no pueden llegar a turbarla. Dios ocupa todo el interior.

 


 

En el diccionario podemos encontrar que la paz

 

 


Puede ser un estado, un convenio, un proceso de entendimiento entre grupos, en tanto, la armonía, la tranquilidad y la no violencia, serán las características presentes y obligadas en cada uno de estas formas en las cuales se da.


 

Jesús les regala a sus discípulos como a nosotros mismos la paz que es fruto de los dones del espíritu santo. Para prepararnos para nuestra misión.


 

El tener Paz entonces significa que nosotros estamos alegres, pero viviendo nuestra realidad, que a pesar de que tenemos problemas como todo el mundo estos problemas no nos quitan la alegría de vivir, de estar vivos, de gozar la creación, de poder compartir lo poco que podamos tener, o a pesar de la enfermedad el estar alegre porque somos amados y tocados por Dios. Como nos damos cuenta no sólo depende de Dios la paz sino que también depende de mi para que la paz tenga frutos.

 

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También debemos de recordar que la paz mantiene el alma en dependencia de Dios quien es el que le da la vida al alma y que nada es posible fuera de Dios.

 


Otra característica indispensable de la paz es la no violencia y esto nos toca a cada uno de nosotros el practicarla, por ejemplo cuando nos enojamos con la esposa o el esposo por cualquier motivo, debemos de ser capaces de reconocer nuestros errores y enmendarlos a tiempo, pidiendo perdón si es el caso y aceptando las disculpas de los demás. Con los hijos no perder la paciencia cuando uno habla con ellos y ellos como que si uno no existiera porque siguen chateando o jugando en la computadora y uno quisiera arrancarles la computadora para que presten atención.

 


 

O por ejemplo cuando uno va manejando en carretera y otro decide rebasar en curva y le tira el carro encima literalmente porque viene otro carro en la otra vía y no quiere chocar no importando que uno se salga de la carretera, a veces quisiera uno desquitarse pero es en ese momento donde nosotros debemos de ser no violentos y permanecer tranquilos en paz y con paz.

 


 

Porque  recordemos que si nosotros no tenemos dentro de nosotros mismos PAZ no podemos hacer nada bien hecho.

 


 

Seamos prácticos, por ejemplo en el trabajo tratar de olvidar todo  lo ajeno al trabajo y enfocarnos solamente en el trabajo, en las relaciones familiares con los enfermos dándoles lo mejor de uno, en la iglesia olvidándonos del ruido del mundo exterior  y recordando que nuestro servicio en la iglesia es para Dios y no para complacer  por ejemplo al presbítero, porque cuantas eucaristías se esta mas pendiente a lo que el presbítero va a decir de nuestro servicio o de nuestras acciones como que si el ministerio de alabanza esta bien, si el de bienvenida coloca a los hermanos en sus sitios, o que si los del ministerio de lectores van bien vestidos, preocupándose mas de lo externo que de lo interno y por tratar de que todo salga bien en la eucaristía, se pierde la eucaristía porque no se la pudo vivir como tal.

 

 

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Por eso es necesario que no dejemos que nadie nos quite la paz ni que nosotros la perdamos por algún hecho que nos haya acontecido.   La Paz se alcanza día a día y es una lucha constante el mantenerla, el hacerla crecer y el compartirla.

 


 

Aunque es un regalo de Dios todo regalo primero es recibido de buena o de mala manera, luego al destapar el regalo podemos apreciar sus cualidades y explotarlas en beneficio nuestro para poder al final compartirlas  con los demás porque ya la paz empieza a dar frutos.

 


 

Recordemos que los discípulos no tenían paz en ese momento, porque habían traicionado, abandonado y dejado a su suerte a su Maestro, tenían miedo y probablemente la conciencia les remordía, habían escuchado por boca de Pedro y Juan que el sepulcro estaba vacio, pero aun así no creían.

 


 

 Es por eso que cuando Jesús se presenta con ellos. Por dos veces des dice que reciban su Paz, para que nuevamente estén tranquilos y se empiecen a preparar porque Jesús les dará una misión que tendrán que cumplir.

 


 

Al igual que ellos cuando hacen propia la Paz, nosotros debemos de estar siempre alegres, dependiendo de Dios en todo momento, ocupando Dios todo nuestro interior, teniendo armonía con todo y con todos, reflejando tranquilidad y practicando siempre la no violencia.

 


 

Porque nosotros también somos los que Jesús envía, en el principio eran los discípulos los llamados, que se fueron multiplicando hasta el día de hoy donde Jesús nos vuelve a decir Yo te envío. Si hermano te lo dice a ti y a mi.

 

 


 Nos envía a compartir nuestra paz con los más necesitados, nos envía a que ayudemos a descubrir la paz, nos envía a ser constructores de la paz. Nos envía a perdonar, a ser perdonados, nos envía a que lo demos a conocer  a El y al Reino de su Padre nuestro Padre, nos envía como sus embajadores, nos envía a ser su imagen en este mundo.

 


 

No es necesario ser un profesional o ser teólogo o ser un religioso o religiosa o de pertenecer a un determinado grupo  para ser enviado, todos somos enviados por Jesús sin excepción desde nuestro ambiente, por ejemplo como esposo propiciando siempre el diálogo, manteniendo viva la llama del amor, como padre fortaleciendo la unidad, la comunicación, el respeto y el amor dentro de la familia. Como hermano preocupándome por  las necesidades y por las vidas de mis hermanos y hermanas.

 


 

Con las amistades compartiendo la paz que Jesús nos dio.

 


Recordemos que solo el que tiene la Paz que proviene de Dios es capaz de ser un constructor de puentes, puentes para con los hermanos y para con Dios.

 


 

Tengamos en cuenta de que cuando menos nos lo imaginemos seremos capaces de descubrir que cada uno de nosotros esta llamado por Jesús a la misión.

 


 

En esta Semana Santa, para ser mas especifico el Miércoles Santo nos juntamos para elaborar una alfombra para una de las procesiones de ese día.  Ya teníamos todos los materiales, el aserrín, el corozo, las flores, el pino, los moldes, el diseño, la leyenda de la alfombra y solo nos quedaba de ir a una preguntar a una familia si podíamos tomar agua del chorro de ellos para remojar la alfombra.

 


 

Nuestra sorpresa fue grande cuando al preguntarle a la familia si podían colaborar con nosotros le dicen que su papa acaba de fallecer.

 


 

Que pensarías tu hermano y hermana que nos ves, que harías en ese momento, acaso pensaste solo en la alfombra, o en decirles que lo sentías y ahí se acabo todo?

 


 

Porque no tendría ningún sentido el hacer una alfombra para una imagen que representa a Jesús, cuando Jesús encarnado en nuestros hermanos desea que nosotros seamos consuelo para ellos ahora.

 

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Es en ese momento donde te das cuenta de que Jesús nos envía y nos envía no solo a decir que lo siento, sino que nos envía a compartir la Paz que tenemos dentro de nuestros corazones.

 


 

Que hicimos entonces les preguntamos si nos permitían hacer oración pero ellos asumieron que era por el papa que había fallecido y nos compartieron de que unos días antes le habían dado el Viatico, cosa que nos alegro de sobremanera porque los hijos se habían preocupado porque su papa estuviera  bien preparado para el momento en que se iba a encontrar con Jesús cara a cara.

 

 



Les dijimos que queríamos hacer oración por ellos como familia, ellos se sorprendieron de que unos extraños hicieran algo así.

 

 


En la oración hablamos de la esperanza de volver a encontrarnos con los que nos antecedieron, de la esperanza de la vida eterna, de la alegría de haber tenido un buen papa por 80 años, por la educación que les dio, por los valores que les supo compartir, por la fe que les transmitió, por la misión que llevo a cabo y a buen termino con cada uno de su familia.

 


 

Ver que en ese momento de oración era Jesús mismo quien volvía a decirnos a cada uno de los que estábamos reunidos en esa casa,  la Paz este con ustedes y ser testigo de la transformación de los corazones de los hijos, de las hijas, de los nietos y nietas y demás familia donde nuevamente volvía a encontrarse la Paz.

 

 


Como vemos hermanos y hermanas, Jesús nos regaló su Paz y esa Paz esta dentro de nuestros corazones y nosotros debemos de ser capaces de  recibir la Paz, de encontrarla dentro de nosotros mismos para  hacerla crecer y  poder compartirla con los demás,  para poder cumplir a cabalidad lo que Jesús nos dice: La paz este con ustedes y así como el Padre me ha enviado así los envío Yo.


 


 

Dios los bendiga.

 


 

 

 

 

Predicó: Dr. Néstor Alvarado
Home Cinema de Televisión.
Cobán, A.V. Guatemala, C.A.


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